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Mi Amigo José, que es medico familiar, el cual participa ampliamente en este blog ayudándome con muchos de los charlatanes, me hizo favor de enviarme el siguiente documento que el elaboro a cerca de la  FITOTERAPIA o llamado tambien HERBOLARIA, se los dejo y recuerden una cosa, ¿como se llama a la medicina alternativa que funciona o que ha probado su eficacia? … MEDICINA!

La fitoterapia, conocida también como herbolaria (del latín herba, ‘hierba’), es la ciencia del uso extractivo de plantas medicinales.

Últimamente en los países desarrollados está en auge la fitoterapia o curación por medio de las plantas, dentro de las llamadas medicinas alternativas. Recordemos que las medicinas alternativas se pueden definir como aquellas que no han demostrado, a diferencia de la ciencia oficial, efectividad superior a placebo en ensayos clínicos reglados. La fitoterapia no es una estafa total como la homeopatía pues en la fitoterapia sí hay principios activos terapéuticos y por tanto algún efecto tienen, no obstante su utilidad es muy, muy inferior a la de la farmacoterapia, presenta numerosos problemas que no tiene la farmacoterapia y no está exenta de riesgos, como nos quieren vender.

Un medicamento para ser considerado como tal, además de someterse a una serie de estudios y controles exhaustivos para demostrar su efectividad y ausencia relativa de toxicidad, debe de tener carácter físico de medicamento, es decir un principio activo identificado y en una cantidad exacta, junto con un excipiente inocuo en pastillas, cápsulas, viales. A día de hoy, pretender utilizar el principio activo directamente en su vehículo original (la planta), despreciando toda la técnica farmacológica y galénica de dos siglos de progreso, no tiene ningún sentido razonable. Efectivamente, en muchas plantas hay sustancias con actividad farmacológica, ha sido la fuente principal de fármacos hasta que se consiguió reproducir en laboratorio estas moléculas. De ahí parte todo el proceso galénico que consiste en identificar esas sustancias, estudiarlas, sintetizarlas a bajo coste mediante procedimientos químicos, modificarlas para evitar efectos secundarios, para mejorar su actividad, para darle unas características farmacocinéticas apropiadas para un tratamiento (es decir, conseguir que con unas tomas periódicas mantenga siempre un nivel de la sustancia en sangre entre un límite bajo, por debajo del cual no es efectivo, y uno alto, por encima del cual sería demasiado tóxico). Mediante infusiones de hierbas es prácticamente imposible conseguir esos niveles terapéuticos, con lo cual si se consigue algún efecto es errático, impredecible y no sostenido en el tiempo. Lo más frecuente con infusiones de plantas es conseguir un nivel muy alto minutos después de tomarlo, con lo que podemos llegar a niveles tóxicos, y luego una bajada muy rápida que hace que en poco tiempo desaparezca la sustancia en la sangre por completo. Así es imposible curar nada ni conseguir ningún efecto continuo. Además, junto con el principio activo al utilizar la planta entera con frecuencia se toman múltiples sustancias no estudiadas probablemente tóxicas, en vez de los excipientes inocuos de los medicamentos. De una planta a otra puede variar mucho la concentración, con lo cual de hecho sería imposible someter la planta medicinal a ningún ensayo clínico porque no sabríamos realmente qué dosis de sustancia activa estamos manejando.

Quiero decir con esto que empeñarse en el siglo XXI en tratar enfermedades directamente con las plantas, sabiendo las enormes limitaciones que esto conlleva y la poca probabilidad de conseguir un efecto terapéutico suficiente, y despreciando todas las posibilidades que aporta la técnica galénica moderna, me parece absurdo, romántico, poco serio, imprudente, irracional y muchas cosas más que se me ocurrirían.

Es como si nos olvidáramos ahora de los ordenadores y empezáramos de nuevo a escribir todo con lápiz y papel, a mandar cartas tradicionales, a rescatar en las oficinas las viejas máquinas de escribir y los archivos de papeles… O por qué no, prescindir del teléfono, la radio, la electricidad, la rueda… y volver a la naturaleza. Pensarían que nos hemos vuelto locos. Sin embargo, por alguna extraña razón, en medicina estas cosas se ven hasta bien.

El por qué de esta extraña actitud de volver dos siglos atrás y utilizar plantas directamente sólo se sostiene en un dogma falso nunca demostrado: que lo natural es necesariamente bueno. Esto ya lo comentaba el Dr. Grande Covián (experto en nutrición) con respecto a la alimentación, explicando que no sólo no tiene por qué ser así sino que a menudo es al revés, que los alimentos en su estado natural es como más riesgos presentan, y que si el ser humano desde hace milenios se empeña en modificarlos (la más frecuente, calentarlos para destruir bacterias y toxinas) no es por capricho, sino por su propia supervivencia. Pues exactamente lo mismo digo de las sustancias farmacológicamente activas: es mejor modificarlas y vehiculizarlas en medicamentos, por múltiples razones.

Sólo hay una excepción que recomienda el uso de plantas medicinales en vez de medicamentos: el de regiones muy pobres que sólo se puedan permiten esto, mediante sus propios medios tradicionales. De hecho, la OMS recomienda para esas regiones la medicina tradicional, ante la evidencia de que la medicina moderna les resulta inaccesible, y mejor es algo que nada. Pero en la España del siglo XXI andarse cociendo hierbajos teniendo en la farmacia de al lado fármacos de todo tipo bien estudiados, a bajo precio todos, salvo los nuevos, me parece de chiste.

Y no olvidemos que la fitoterapia es un lucrativo negocio hoy en día, hay grandes empresas dedicadas a esto en exclusiva y muchas empresas farmacéuticas tienen su sección de fitoterapia, igual que de homeopatía. No necesitan invertir un céntimo en seguridad, investigación, desarrollo, no tienen apenas controles sanitarios y ponen precios muy elevados, sabiendo que por la salud la gente paga lo que sea, y que la mayor parte de la gente hoy en día no acepta las limitaciones de la medicina y que a partir de la mediana edad el cuerpo empieza a tener goteras y hay que acostumbrarse a tener síntomas, dolores, molestias, que la medicina no va a conseguir eliminar en su totalidad.

La fitoterapia es, al igual que la homeopatía y múltiples terapias que surgen como hongos, la gran estafa y el gran negocio de la medicina.

Escrito por José Herraiz….

¿Porque tenemos que recurrir a fármacos sintéticos o purificados cuando podemos recurrir a la herbología milenaria y usarlos de manera “natural”…?

La pregunta se formula de maneras distintas, pero en el fondo es la misma, y las respuestas, porque no es una sola, sorprenden a mucha gente que tiene ideas muy románticas acerca de la naturaleza.

Las plantas medicinales no existen realmente en la naturaleza. Existen plantas que tiene algunos compuestos que hemos encontrado que son benéficos, pero que no están ahí para curarnos. La mayor parte son substancias que las plantas usan para su defensa o protección contra insectos y plagas.

El resultado es que son verdaderos cócteles de substancias, algunas benéficas, otras dañinas. El que sea natural no significa que sea inocuo, o que no tenga efectos secundarios.

Desde hace miles de años se sabe que la corteza de sauce es buena contra el dolor del cabeza… pero la corteza también produce otros síntomas, como irritación del estomago, que no la hacen recomendable a largo plazo.

Y no solo eso, hace un par de años se encontró que una de las plantas mas usadas en la herbolaria china contiene un poderoso carcinógeno y ya desde hace tiempo se habían observado sus efectos, pero la gente se rehusaba a creer que fueran producidos por una planta medicinal.

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Daniel Zepeda
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